Ramón Labañino Salazar

(LUIS MEDINA)

No. 58734-004
FCI Ashland
Federal Correctional Institution
P.O. Box 6001
Ashland KY, 41105

Nació el 9 de junio de 1963 en la Ciudad de La Habana.  Graduado con Diploma de Oro en la Universidad de La Habana, en la carrera de Licenciatura en Economía en 1986. Escribe poemas que han sido publicados en Cuba y otros países. Está casado con Elizabeth Palmeiro y  es padre de tres hijas.

En el 2001 fue condenado injustamente a cadena perpetua  más 18 años. El 8 de diciembre de 2009 fue resentenciado a 30 años

Cargos: Conspiración General; conspiración para cometer espionaje; uso de identidad falsa y conspiración para actuar como un agente extranjero no registrado.

ALEGATO PRESENTADO POR RAMÓN LABAÑINO SALAZAR EN LA VISTA DE SENTENCIA

Jueves 13 de diciembre del 2001

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¡Si por evitar la muerte de seres humanos inocentes, si por defender a nuestros dos países del terrorismo, y evitar una invasión inútil a Cuba es por lo que se me condena hoy, pues bienvenida sea!

¡Llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor y orgullo con que un soldado lleva sus más preciadas insignias!

¡Este ha sido un juicio político; y, como tal, nosotros somos prisioneros políticos!

¡Aquí está toda la evidencia; y aquí está escrita la historia: ella será quien nos haga verdadera justicia!

 

ALEGATO PRESENTADO POR RAMÓN LABAÑINO SALAZAR EN LA VISTA DE SENTENCIA

Jueves 13 de diciembre del 2001

 

Su Señoría, Señoras y Seores:

 

Primero que todo, yo me uno a todos los argumentos de mis cuatro hermanos en esta causa y mis reconocimientos al profesionalismo de los oficiales de esta Corte: Richard, traductores, Marshalls, Lisa.

El criminal ataque a las Torres Gemelas de New York y al Pentágono en Washington segó la vida de miles de inocentes del pueblo de Estados Unidos, y con indignación nos unimos al dolor del pueblo norteamericano. Hacemos votos porque tales hechos no vuelvan a ocurrir.

Nosotros, que hemos dedicado nuestras vidas a luchar contra el terrorismo, a evitar que actos tan atroces como estos ocurran; que hemos tratado de salvar la vida de seres humanos inocentes no sólo de Cuba sino del propio Estados Unidos; hoy estamos aquí en esta Sala para que se nos condene precisamente por evitar actos como estos. ¡Esta condena no puede ser más irónica e injusta!

En las propias palabras del presidente George W. Bush de este país, a nombre del cual hoy se me pretende condenar, se expresan claramente las razones por las cuales vinimos a Estados Unidos y hoy estamos en esta Sala.

Desde esta misma ciudad de Miami se ha planificado, organizado y dirigido el terrorismo contra mi país, Cuba. Desde aquí se patrocina a los terroristas y sus actos, se les alienta y financia, se les da albergue (sólo por mencionar un reconocido caso, por las calles de Miami camina libremente un terrorista y asesino no sólo de cubanos sino del pueblo de Estados Unidos, Orlando Bosch); y lo más penoso de todo es que esto sucede con el conocimiento y la anuencia de las autoridades de este país. Baste con leer detenidamente toda la evidencia de nuestro caso, que es plena en todo este tipo de acciones terroristas.

Cuba, mi país, ha sufrido por más de 42 años actos terroristas, agresiones, invasiones y provocaciones que han traído la muerte de más de 3.478 seres humanos inocentes y más de 2.099 heridos. Cuba, al igual que Estados Unidos, tiene derecho a defenderse.

Sólo por citar algunos ejemplos:

El 4 de marzo de 1960, en un muelle del Puerto de La Habana, agentes de la CIA hicieron explotar el buque francés “La Coubre”, cuyo sabotaje terrorista asesinó a 101 personas, de ellas 6 marinos franceses.

El 6 de octubre de 1976 un artero atentado terrorista perpetrado por Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, y el uso de mercenarios venezolanos, hicieron detonar dos sendas bombas en pleno vuelo de un avión civil de Cubana de Aviación que salía de Barbados, asesinando vilmente a 73 personas (57 cubanos donde se incluyen 24 jóvenes y niños del Equipo Nacional de Esgrima de Cuba, 11 jóvenes de Guyana y 5 coreanos). Algunos de estos asesinos terroristas están hoy presos en Panamá, y desde esta ciudad de Miami se hacen esfuerzos enormes para liberarlos, aquí ellos les llaman “patriotas” y son sus símbolos, y desde las estaciones de radio se hacen colectas para su defensa y posible escape de la cárcel.

Contra el Presidente de Cuba, Fidel Castro, se han realizado 637 intentos de asesinato.

Contra mi país también se ha practicado el terrorismo bacteriológico sobre seres humanos, plantas y animales que han afectado a 344.203 personas, 158 muertos (de ellos 101 niños).

This is not Paranoia, these are Lives of innocent human beings!

Estos grupos terroristas sobre los cuales nosotros actuamos, no sólo han provocado tales hechos en Cuba sino aquí en Estados Unidos, y en este reporte de prensa, totalmente público y al alcance de todos, se detalla un resumen de actividades terroristas cometidas aquí en Miami, en total más de 68 actos de violencia. Este artículo escrito por el periodista Jim Mullin, del Miami New Times, en abril 20-26 del 2000, describe entre otros muchos:

  • 1968 Orlando Bosch dispara una bazooka contra un barco polaco en el puente Macarthur Causeway (Más tarde políticos de Miami declaran “El día de Orlando Bosch” para dar honra a tal terrorista).
  • 1974 El líder exiliado José Elías de la Torriente fue asesinado en Coral Gables por haber fracaso en una invasión que llevaría a Cuba.
  • 1975 Luciano Nieves es asesinado después de defender la coexistencia pacífica con Cuba.
  • 1976 Un carro bomba le arranca las piernas al director de noticias Emilio Milán de la WQBA-AM, después de condenar públicamente la violencia del exilio.
  • 1981 Explota una bomba en el consulado mexicano en Brickell Ave., en protesta por sus relaciones con Cuba.
  • 1996 Una bomba explota en el restaurante “Centro Vasco” de la Pequeña Habana por protesta ante el concierto de la cantante cubana Rosita Fornés.
  • 2000 11 de abril, afuera de la casa de los familiares de Elián González en Miami, el periodista de Radio Scot Piasant de Obregón, mostró un t-shirt que decía “envíen el niño a casa. Es un derecho de padre”, y fue atacado físicamente antes de que llegara la policía.

Esto no es en Cuba. Esto es aquí en Estados Unidos, en Miami, en las ciudades y calles de este país donde vivimos todos, por donde ustedes caminan cada día, sus hijos y familiares.

En la década de 1990 se arreció el terrorismo, incursiones y provocaciones hacia mi país, hasta que en 1997 se ejecutara una ola de acciones terroristas contra hoteles e instalaciones que llevó al asesinato de un inocente turista italiano: Favio di Celmo.

¿Cuántas muertes más de seres humanos inocentes tenemos que presenciar para que se acabe esta política loca y absurda hacia Cuba?

¿Cuántas vidas más de seres humanos hay que esperar que se pierdan para que el FBI cumpla realmente con su deber y detenga a los reales criminales y terroristas de su propio pueblo de Estados Unidos?

¿Es que acaso esta “lucha contra el terrorismo” es pura retórica?

No, el sentido común indicaría que no; y es por eso precisamente que hoy nosotros estamos aquí; porque no queremos que nada de esto ocurra en Cuba ni en Estados Unidos, ni en Miami, ni en ninguna parte del mundo. Todo lo que hemos hecho es eso: tratar de salvar la vida de seres humanos inocentes, evitando el terrorismo y evitando una estúpida guerra.

El patrón que se sigue en los terroristas cubanos que nosotros conocemos es el mismo: José Basulto fue reclutado y entrenado por la CIA y usado en su guerra contra mi país, y aún hoy sigue practicando el terrorismo y las provocaciones, como los miembros de las organizaciones FNCA, Alpha 66, Comandos F-4, Partido Unidad Nacional Democrática (PUND), Cuba Independiente y Democrática (CID), y tantos otros que se mencionan en nuestra evidencia. Estos terroristas representan para Cuba lo que los autores de los hechos horribles cometidos contra Estados Unidos representan para este país.

Cuba nunca ha confiado ni confiará en estos personajes, y, como Cuba, Estados Unidos tampoco debería confiar en ellos, ni mucho menos protegerlos. Eso es un grave error que explicaría en parte por qué fenómenos como los del 11 de septiembre suceden.

Mi país ha sufrido por más de 42 años del terrorismo; hoy sufre Estados Unidos; y si no se erradica de raíz podría sufrirlo también mañana. Aquí en Estados Unidos hay más de 800 organizaciones de índole violenta, este es el país que más vulnerable es a este tipo de actos criminales. El terrorismo es el verdadero enemigo de la seguridad nacional de Estados Unidos. Mantener una actitud de inactividad o indiferencia o, peor aún, de complicidad y encubrimiento de los terroristas y el terrorismo es el peor delito que se puede cometer contra la seguridad nacional de Estados Unidos; y es eso precisamente lo que está sucediendo en este caso. Quienes protegen a estos grupos e individuos son los que realmente ponen en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos.

¡Por eso, desde esta tribuna yo denuncio a estas organizaciones policiales de Estados Unidos, que han encubierto y no actúan contra el terrorismo y los terroristas!

Cuba, por años, le ha pasado información a diferentes instancias gubernamentales, hasta el más alto nivel, de Estados Unidos; información detallada, documentada, con nombres y apellidos, evidencias contundentes de actos criminales y asesinos; de todo lo cual nuestra propia evidencia en este caso es una muestra total. Y con toda esa información en sus manos no se ha hecho nada, ni un solo arresto, ni siquiera una sola investigación que se haya llevado o lleve a cabo.

Con nuestra detención todo lo que se ha pretendido es silenciar la fuente de la información, para que actos terroristas tan graves no se conozcan, y ocultar esta verdad que hoy nos golpea de manera brutal. Así también el FBI se ha confabulado con los mismos terroristas y el ala derecha extremista de Miami para perjudicar y obstaculizar todo tipo de acercamiento y cooperación entre nuestros dos pueblos y gobiernos. Mientras tanto, los criminales están alegremente recorriendo hoy día las calles allá afuera, burlándose de esta Sala. No puede haber una mayor ofensa y mancha para estas autoridades, para esta bandera que preside este local y ese escudo que representa el ideal de la verdadera justicia.

Cuba todo lo que desea es vivir en paz y tranquilidad, no quiere la guerra, como tampoco la quiere el pueblo de Estados Unidos, ni líderes militares de Estados Unidos, que saben muy bien que Cuba no es un peligro en manera alguna para este país. Por eso es que nuestra labor también ha estado dirigida a evitar una criminal guerra que sólo traerá muertes de seres humanos inocentes, no sólo de Cuba sino del pueblo de Estados Unidos.

En ningún momento hemos buscado información que ponga en peligro la seguridad nacional de este país. Es una total manipulación, que nunca aceptaremos, y una razón por la cual decidimos ir a este juicio, además de exponer claramente esta verdad de todos los actos criminales que desde territorio norteamericano se lleva contra Cuba y el propio Estados Unidos.

No es Cuba la que ha venido aquí a Estados Unidos a invadir, agredir o cometer actos terroristas de todo tipo, es todo lo contrario, y Cuba tiene simplemente el elemental derecho de defenderse; y es eso todo lo que hemos hecho, sin dañar a nadie ni a nada.

Mientras exista esta política criminal contra mi pueblo, seguirán existiendo hombres como nosotros, como elemental medida de autodefensa. Tal como hoy día Estados Unidos necesita de manera urgente conocer dentro de las organizaciones terroristas que lo atacan. Esa es una realidad que nadie podrá detener.

Todo lo que buscan los miembros de la extrema derecha de Miami es crear un conflicto mediante alguna provocación que termine en una agresión militar de Estados Unidos a Cuba, y, como ya he dicho, eso no lo deseamos ni mi pueblo, ni mi gobierno, ni el pueblo de Estados Unidos. El mismo testimonio del General Sheehan, como consecuencia de las prácticas de infiltración en Cuba que estaba llevando a cabo Ramón Saúl Sánchez con su organización “Democracia”, expresó que no deseaba que estos elementos provocaran una guerra con Cuba, donde pueden morir muchos jóvenes del ejército de Estados Unidos y como él varios fueron los ejemplos que se expusieron en esta Sala.

De parte de la Fiscalía hemos visto actos realmente vergonzosos y reprochables que nada tienen que ver con la justicia y la búsqueda de la verdad: ellos primero trataron de ocultar toda nuestra evidencia sobre los actos terroristas llevados a cabo tanto en Cuba como aquí en Estados Unidos. Trataron por todos los medios posibles de ocultar el 90 por ciento de nuestra evidencia en este caso, al cual iba dirigido nuestra tarea principal.

Los fiscales han manipulado y tergiversado los hechos, han tratado de controlar en todo momento esta Sala, incluso han utilizado amenazas sutiles y otras más abiertas. Incluso aquí se llegó hasta chantajear a testigos bajo la amenaza de incriminarlos judicialmente si no se acogían a la Quinta Enmienda. Aquí se llegó incluso al punto de querer chantajear al General de 4 estrellas Charles Whilhem, ex jefe del Comando Sur, para evitar que declarara a nombre de la Defensa.

Aquí se ha tratado de ocultar evidencia (video de 8 mm cuando Al Alonso, agente del FBI, evitó entregar el original a la Defensa, cuya prueba era clave en el cargo más serio de este caso).

Para nosotros, los fiscales no representan al gobierno de Estados Unidos, por lo que para nosotros este no es un caso del gobierno de Estados Unidos versus Gerardo Hernández. Los fiscales a quienes han representado, y muy bien, es al pequeño sector extremista de derecha cubano, a terroristas como José Basulto y a organizaciones como Alpha 66, FNCA, Comandos F-4, con quienes incluso se abrazaban y besaban aquí mismo en esta propia Sala y ante los ojos de todos. Si algo me ha asombrado de este juicio es el afán enorme, el esfuerzo sin límites que los fiscales y sus asesores de todo tipo llevaron a cabo para representar fielmente y a toda costa a este criminal sector.

Sin embargo, del otro lado, de parte de la Defensa, se ha mostrado la verdad, la dignidad, e incluso la posición verdadera del pueblo de Estados Unidos hacia Cuba. Fue la Defensa quien trajo a generales, militares y civiles que llevaban a cabo esta política hacia mi país, tales como:

General Charles Whilhem

Almirante Atkinson

Coronel Eugene Carol

Coronel Buckner

Ex asesor del presidente de Estados Unidos, William Clinton para asuntos de Cuba: Richard Nuccio. Y muchos de ellos lo hicieron de manera totalmente voluntaria, y en ese pequeño detalle hay un inmenso mensaje para todos aquellos que sepan comprender.

Señores: es tiempo de grandes cambios, estamos ya en pleno siglo XXI. Hoy Estados Unidos tiene relaciones con China. Tiene relaciones con Vietnam, donde murieron 56.000 ciudadanos de este país. Tiene conversaciones con Corea del Norte y con muchos otros países con los cuales parecía imposible tener relaciones.

¿Por qué con Cuba no?

Es cierto que para llevar a cabo nuestras tareas, por necesidad hemos tenido que usar métodos no convencionales; por razones obvias de poder actuar con seguridad, pero nunca con el interés de hacer daño a nadie, ni defraudar o engañar, mucho menos al gobierno o instituciones de este país.

La evidencia es sumamente clara en todo aspecto; júzguesenos por ella. Desde el primer día de este juicio reconocimos nuestras identidades y responsabilidades, pero nunca acepté ni aceptaré ninguna implicación de espionaje, ni de querer defraudar a este país.

Quiero agradecer especialmente la labor de nuestros abogados, por su valor y profesionalidad. Para nosotros, y para todos, este juicio lo hemos ganado nosotros. La historia se encargará de rectificar este veredicto, y quizás también esta sentencia.

Señores fiscales, les guste o no, Cuba es un país independiente y soberano, tiene su propio gobierno legítimo, su propio Presidente, sus mártires y héroes, y sus propias convicciones. Cuba es igual que Estados Unidos. ¡A Cuba, señores, hay que respetarla!

Comprendemos los esfuerzos que se hicieron por lograr un juicio imparcial; pero la ciudad de Miami no es lugar para lograr tales propósitos cuando se trata de Cuba. He ahí, posiblemente, el error más crítico en nuestro caso: realizar el juicio en esta ciudad.

¡Si por evitar la muerte de seres humanos inocentes, si por defender a nuestros dos países del terrorismo, y evitar una invasión inútil a Cuba es por lo que se me condena hoy, pues bienvenida sea!

¡Llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor y orgullo con que un soldado lleva sus más preciadas insignias!

¡Este ha sido un juicio político; y, como tal, nosotros somos prisioneros políticos!

¡Aquí está toda la evidencia; y aquí está escrita la historia: ella será quien nos haga verdadera justicia!

Gracias.


Ramón Labañino Salazar

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