La Habana, 6 jun (AIN) El mítico Unicornio azul del trovador Silvio Rodríguez, apareció hoy en un parque de la barriada capitalina de Jaimanitas, dedicado a los Cinco antiterroristas cubanos injustamente prisioneros en EE.UU. y en reclamo a su inmediata liberación.
Esta nueva obra de arte surgió gracias a la creatividad y enorme corazón del ceramista José Fuster, como otra demanda de justicia para Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y Fernando González.
La rechoncha y tierna figura del unicornio, con un desafiante cuerno añil, símbolo de libertad, amor, amistad y todo lo bueno y bello que en el mundo existe, no podía tomar mejor causa que la de Los Cinco, en la extensión del hogar materno Celia Sánchez Manduley.
Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, subrayó que esta obra de Fuster, quien no ha desmayado en la lucha a favor de los cinco héroes, nos recuerda que debemos seguir avanzando en la lucha por su libertad, y "reafirmar que nunca los olvidaremos".
Destacó que a la espera de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos acerca de la revisión o no del caso, "no nos cansamos de decir que el presidente Obama, si quisiera, podría determinar que mañana mismo, los Cinco hermanos regresen a sus casas".
Fuster precisó que el parque Unicornio Azul es para las futuras madres, para los niños y todo el pueblo, y espera que todos vengan a hacer compañía al legendario animal, a cuya tan original silueta llenó con su poesía de guajiro de costa.
Gabriel Navarrete, presidente de la ONG española Cultura y Cooperación Internacional, quien apoya a Fuster en su noble empeño, afirmó que cuando supo acerca de los Cinco antiterroristas cubanos, adoptó su causa para darla a conocer en el mundo y batallar por su liberación.
Consideró a la amistad como uno de los más nobles y valiosos sentimientos humanos y afirmó que su corazón permanece en Cuba, donde viven sus mejores amigos y ocurren acciones como esta.
Magali LLort, madre de Fernando, y Mirta Rodríguez, de Antonio Guerrero, con serenos rostros y hondamente conmovidas, recibieron el respeto y el cariño de todos los presentes, quienes las consideran continuadoras de la legendaria estirpe de Mariana Grajales.
Los niños de Jaimanitas, con el uniforme escolar rojo y blanco, se adueñaron del parque y con su frescura y espontaneidad dieron una nota de firme ternura con poemas y canciones, sus juegos y ese aliento de futuro que hace creer en los sueños realizables, la justicia y el reino de las utopías al roce de la mano.