Palabras de Irma Sehwerert (madre de René González)
Asamblea Nacional de Venezuela
Caracas, 11 de noviembre de 2009
Realmente a mí me va a ser mucho más difícil superar todo lo que Mirta ha dicho en esta sala, que creo que nos emocionó a todos, y tenemos además que agradecer la oportunidad que ustedes nos dan para poder expresar lo que sentimos, y cada vez que tocamos el tema de los 5 héroes no podemos dejar de pensar en estos 11 años transcurridos.
Cuando Mirta hablaba, yo recordaba el día que a mí me dieron la noticia de que René estaba preso en los Estados Unidos. Fue una tarde que jamás voy a olvidar, porque René abandonó la patria como traidor de la revolución. René fue criado en un seno familiar con mucho, mucho amor por la patria. Él nació en los Estados Unidos, a los 5 años de edad regresó a Cuba con su padre y conmigo, y realmente yo no podía conformarme a pensar que mi hijo era un traidor porque pienso que esa es la palabra, el defecto más grande que pueda tener un ser humano: traicionar las ideas y traicionar la patria. (Aplausos).
Cuando me dieron la noticia sufrí mucho durante esos 9 años en que conocí que René estaba infiltrado en lo peor, en la peor calaña, entre los peores terroristas que todavía hoy se pasean libremente por las calles de Miami. Yo decía: ¡Ese no puede ser mi hijo! ¡No puede ser! Y cuando me dijeron que René estaba preso porque había dado el paso que tenía que dar, el que le correspondía, el de luchar por su país, de decirle a Cuba sobre los actos terroristas que esos canallas iban a hacer en nuestra patria, yo dije: ¡Ese sí es mi hijo! Lo prefería preso que traidor. (Aplausos).
Realmente ahí comenzó una batalla que cuando nuestro Comandante nos decía: “El mundo lo va a conocer, el mundo lo va a saber.” Nosotros, que siempre hemos sabido que Fidel ve mucho más que nosotros y que cuando él dice algo raramente no sucede, pensábamos cómo lo íbamos a hacer. Sabíamos que la prensa no iba a decir una palabra, para la prensa eso no es noticia, no era Michael Jackson, no eran las cosas frívolas de que hablan, porque además no lo podían decir, porque era contrario a lo que realmente estaba sucediendo.
Cómo van a hablar ellos de antiterrorismo cuando Cuba, nuestro pequeño país, ha sido el país que más ha tenido que sufrir el terrorismo precisamente de manos de ellos mismos, apoyado por ellos mismos; o sea ¿cómo íbamos nosotros a pensar que la prensa iba a decir esas cosas? Entonces, pensábamos que iba a ser muy difícil pero, en cambio, la verdad se fue abriendo paso.
Yo quiero decirles a ustedes que desde un inicio, a pesar del dolor tan grande, a pesar de que los primeros meses fueron muy duros, que ellos estuvieron 17 meses en un hueco sin nosotros saber cómo estaban, sin tener comunicación, pero a pesar de todo eso, tuvimos una suerte muy grande y tengo que hablar de los abogados de los 5; eran 5 abogados de oficio.
Nunca se me olvidará el primer día que el abogado de Gerardo vino a Cuba, nunca se me olvidará porque ese día conversamos con él. Estaba temeroso porque Cuba era un monstruo, toda la propaganda que se había hecho en Miami, a quiénes ellos iban a defender. Bueno, quiero decirles que McKenna, que era el abogado de Gerardo, cuando los conoció, cuando habló con ellos, cuando Cuba le enseñó todo lo que nosotros habíamos tenido que soportar de ataques terroristas en 50 años, me dijo: “Yo me siento avergonzado de ser norteamericano”.
Fueron las palabras de McKenna, y además me dijo: “Yo no estoy defendiendo un hombre, estoy defendiendo un santo, ese es Gerardo Hernández”. ¡Ese es Gerardo Hernández! (Aplausos).
Y así la verdad se fue abriendo paso. Ya hoy en día, nosotros nos sentimos mucho más relajados cuando nos reunimos como un grupo, porque siempre hay alguien que conoce el caso de los 5. Ya no tenemos que dar esas grandes explicaciones, ese desgaste, porque esto se ha ido ganando así, poco a poco y uno a uno.
Tenemos la suerte de que ya la prensa, aunque ni muy remotamente es lo que nosotros necesitamos, pero bueno, ya vemos algunos artículos. Aquí mismo en Venezuela tuve la alegría, cuando cogí un periódico ayer, hablaba de los 5. Ya hoy en día se va abriendo paso la verdad.
Pero no es suficiente. Creo que ahora más que nunca nosotros tenemos que seguir luchando por la verdad, porque sí, es cierto, a Tony lo resentenciaron, pero eso no era lo que él merecía, a él tenía que habérsele puesto en un avión ese mismo día de regreso a su patria. Eso hubiera sido algo de justicia, porque ya los 11 años pasados no los paga nadie, nadie paga la separación de esos hijos, la injusticia, lo que ellos han tenido que pasar en esas cárceles de alta seguridad que a veces la familia va y no los puede ver porque están de castigo sin haber hecho nada.
También tengo que decir que si alguien ha trabajado para que sean conocidos y para que se conozca la verdad son ellos mismos, porque han ido a verlos hasta de Europa, hasta de Inglaterra han ido a verlos a las cárceles, amigos norteamericanos.
Tenemos el orgullo de que en esas resentencias fueron personas de diferentes países; tenemos el orgullo que organizaciones juristas dentro de los propios Estados Unidos presentaron amicus para cuando se hizo la revisión del caso de ellos. No hemos estado solos, pero necesitamos seguir luchando, necesitamos que ustedes nos ayuden a llegar a cada uno de los presidentes de todos los países del mundo.
Tenemos que alzar las voces de todos los Parlamentos, tenemos que lograr que se hagan resoluciones en cada Parlamento, tenemos que llegar a Obama todos los días, constantemente, porque llegará el momento que él conozca la realidad de lo que ha sucedido con los cinco y es tarea de ustedes.
Recuerdo que en el primer acto donde Fidel habló de los cinco, dijo: “Volverán”. Él no lo dijo porque era una palabra mágica, lo dijo porque sabía que existían personas como ustedes que no nos iban a abandonar en esta causa tan justa; y los vamos a traer no porque digamos volverán, los vamos a traer porque cada uno de nosotros vamos a pensar qué más podemos hacer y estamos convencidos de eso.
Les queremos agradecer realmente que en Venezuela nos sintamos como en nuestra casa, nos sentimos así cada vez que llegamos aquí. Agradecer todo el trabajo solidario a los grupos de solidaridad de Venezuela, a todos los compañeros del Parlamento por todo lo que se ha hecho, y pedirles que no abandonen esta causa, y sabemos que además no lo van a hacer, que vamos a celebrarlo aquí en Venezuela, que vamos a hacer un gran acto de solidaridad con el regreso de los cinco, que muchos de ustedes van a estar en Cuba, también, acompañándonos con esa gran alegría, porque la injusticia no puede demorar mucho más.
¡Hay que liberarlos ya, y volverán porque los vamos a traer!
Muchas gracias. (Aplausos).